Rayito de luz que se cuela en mi ventana, remolcado por la horas que trabajan sin descanso.
Perpetuo en el tic tac de la puntualidad, responsable del espabileo de mi animo en forma aritmética.
Dador del desayuno a mis ganas y orientador matutino del naufragio de mis ideas trasnochadas.
Quiero privar un poco de tú atención, para hacer uso real de una sincera confesión, en tiempo, momento y espacio.
He sido víctima del espectáculo de una divina atracción, la cual llego sin previo aviso, pero causo un estruendo en mi cuerpo dejando a cualquier sufrimiento rondante, por el piso.
Se trata de un divino angelito, con ojos color hechizo, sonrisa de diamante y voz de odisea en el paraíso, que si tu la ves! dirás que me quedo corto en mi escrito.
Pero es verdad y lo juro por Jesucristo, que se calo hasta en mis huesos y tatuó su esencia con tal veredicto, que tan solo en el primer beso me he vuelto de ella un adicto.
Rayito de luz! fiel compañero de mis mañanas, creo que han secuestrado mis sentimientos y con ellos todas mis ganas.
Esas de ser feliz, desbocado como corcel y su potra en sabana...
Por ello, pido de tu energía y tu magia, para que irradies no solo mi ser, sino también el de ese angelito al cual deseo querer, con dicha entrega y placer.
Y si...! te doy permiso para que la despiertes junto a mi en el futuro de un nuevo amanecer.
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